Respeto al ritmo individual
Cada animal llega con su propia historia. Algunos vienen sin haber pisado nunca una peluquería. Otros tienen experiencias previas que les generaron desconfianza. Ninguno de los dos casos es un problema: son puntos de partida diferentes.
Ajustamos el ritmo de la sesión a lo que el animal muestra, no a un protocolo fijo. Si necesita cinco minutos para olfatear la mesa antes de subir, esos cinco minutos existen.
- Aplicación práctica
- Las sesiones no tienen duración máxima predefinida. Se trabaja hasta que el animal está cómodo o hasta que sea el momento de parar.